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¿Conoces las casas de la eficiencia energética? Te contamos todo sobre Passivhaus

Su propio nombre ya evoca al futuro. Sin embargo, Passivhaus -o vivienda pasiva- ya es la construcción del presente. Sus altos estándares de confort, eficiencia energética y sostenibilidad, hacen que cada vez sean más los diseñadores o arquitectos que apuestan por este estilo. España ya cuenta con unos 200 proyectos de este tipo, según los datos de la Plataforma de Edificación Passivhaus.

Son construcciones que se llevan a cabo siguiendo una serie de patrones, entre otros los principios de la arquitectura bioclimática,  que dan como resultado casas de gran eficiencia energética. Se trata de un tipo de vivienda que prácticamente no demanda ni consume energía para mantener las condiciones de climatización y confort interior, logrando un ahorro energético que oscila entre el 70% y el 90% respecto a una vivienda convencional.

Aunque es ahora cuando está cobrando un especial protagonismo, lo cierto es que para encontrar el origen del concepto de casa pasiva hay que remontarse casi tres décadas atrás. En 1988 los profesores Bo Adamson, de la Lund University de Suecia, y Wolfgang Feist, del Instituto de Edificación y Medio Ambiente de Alemania, idearon este tipo de estructura y acuñaron el término passivhaus («casa pasiva» en alemán). Hoy, esta palabra sirve además para dar nombre al sistema de estandarización –emitido por el Passivhaus Institut alemán– bajo el que todas las construcciones pasivas del mundo tienen que cumplir una serie de requisitos para ser clasificadas como tal.

Pero, ¿qué hace de una construcción una casa pasiva?

Las casas de la eficiencia energética

No se trata de un diseño arquitectónico concreto ni unos materiales específicos. Sino más bien es un modo de construir. Para poder certificar una vivienda Passivhaus se tienen que cumplir los siguientes parámetros relativos al consumo, a la demanda y a la recarga energética y a la estanqueidad. Las viviendas pasivas se sustentan en los siguientes fundamentos básicos:

  • Orientación del edificio: la mejor orientación es el sur (para el hemisferio norte). Con esta orientación se maximizan las ganancias solares en invierno, cuando necesitamos la energía solar para calentar el edificio.
  • Compacidad del edificio: se define como la relación entre el área de todas las superficies exteriores de la vivienda en contacto con la atmosfera y terreno (fachadas, cimentación y cubierta) entre el volumen exterior que encierran. Se considera una compacidad favorable inferior a 0,5m²/m³
  • Reflectancia: aumentando la reflectividad de las superficies exteriores se disminuye la absorción de la radiación solar disminuyendo así la demanda de refrigeración en verano.
  • Protección solar: la radiación solar es la fuente pasiva de calefacción en invierno pero se convierte en un inconveniente en verano. La protección solar nos permite optimizar los huecos del edificio para maximizar las ganancias solares en invierno y minimizarlas en verano.

¿Qué hay que tener en cuenta para construir una Passivhaus?

Las fachadas son diseñadas con grandes aberturas hacia el sol que actúan como captadores de calor en invierno. Así mismo, se utilizar pérgolas, aleros y lamas para proteger estas aperturas de la incidencia solar directa en verano para mantener la vivienda fresca.

Los cerramientos son de altas prestaciones. Las ventanas disponen de triple vidrio con cámara rellena de gas argón y garantizan los valores de transmitancia térmica establecidos por el Passivhaus Institut. Estos sistemas constructivos favorecen una envolvente continua que minimizan la aparición de puentes térmicos, evitando de esta manera condensaciones o humedades. Un gran aliado para esto es la espuma profesional para la instalación de puertas y ventanas Orbaforam Pro-Energy. Precisamente, la principal ventaja de este producto es que elimina los puentes térmicos de forma eficiente y permanente reduciendo la pérdida de energía hasta en un 60% en el aislamiento de la carpintería.

Pero, ¿qué pasa con la ventilación? De nada serviría este nivel de hermetismo y aislamiento si para ventilar las estancias necesitamos abrir las ventanas y perder la energía acumulada en el interior. Este tipo de casa incluye un sistema de ventilación mecánica que garantiza la renovación del aire sin perder energía, confort o aislamiento térmico.

En cuanto a la cubierta, un gran aliado para estas edificaciones sería COOL-R. Estas viviendas se caracterizan porque disponen de un aislamiento térmico, que aún podría ser mayor con una impermeabilización de la cubierta con un producto como COOL-R. Además, garantiza el confort en el interior del edificio y un aprovechamiento máximo de la energía solar. Este sistema garantiza la impermeabilización y la reflectancia de la luz solar. Con estas características, COOL-R lograría reducir la temperatura de la cubierta hasta un 70%. Todo serían beneficios para hacer de estas viviendas pasivas una edificación completamente sostenible.

¿Por qué una casa que garantiza la eficiencia energética equivale al máximo confort?

La estanqueidad de una vivienda sólo trae beneficios para los habitantes de la misma porque previene problemas de humedad, aumenta la eficiencia energética de la casa, mejora el aislamiento acústico, mejora el confort interior, crea un ambiente saludable.

Las casas pasivas o Passivhaus constituyen todo un ejemplo de sostenibilidad. No son buenas únicamente en el plano económico (por el ahorro económico que suponen), sino también en el social y el medioambiental. Numerosos estudios avalan la idoneidad para la salud de los habitantes de este tipo de casas, ya que su renovación inteligente del aire, su incidencia de la luz solar y su construcción con materiales naturales y menos contaminantes que los convencionales ayudan a prevenir y reducir enfermedades e infecciones de las vías respiratorias como la fibromialgia o el asma, entre otras.

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